Malkav el Bárbaro.
Malkav el barbaro nunca conoció su pasado ni el lugar de donde provenía, ni siquiera sabía cual sería su destino en el mundo cieloscurense. Debido a su gran porte y temeridad, el bárbaro Malkav fue conociendo la cultura de Menelya y construyendo amistades por la confianza en las batallas que en aquellos tiempos era encarnizadas y continuas.
Con el tiempo fue marido de Julia Kensbane, sacerdotisa. Bajo la ayuda de su pequeña fe en Marie y la amistad que le unía a cientos de compañeros el gran barbaro consiguió derrotar al demonio Rakshasha (el cual habia raptado a su esposa) y derrotó a dragones manejados por el mismísimo Doomdre, haciendose así con tres poderosas piedras de dragón.
Finalmente se retiró a vivir con su mujer ante la desaparición del dios Vampiro.
Julia Kensbane
Julia fue una sacerdotisa del templo de vampire durante los primeros años de su vida. Ruda y seductora consiguió arrancar la fe de muchos mariánicos perdidos y libró decenas de batallas contra enemigos comunes, la mayoría de veces acompañado por su futuro marido Malkav el Bárbaro. Fue raptada por el demonio Rakshasha y liberada por su conyuge y amigos, desde aquel día, Julia sufría de visiones y alucinaciones que le hicieron vaticinar el final de la primera era y la destrucción de su propio Dios.
Por eso mismo Julia consiguió vivir en paz los últimos años de su vida en la Llanura de las columnas, ajena a toda guerra.
Akordia Sir`her
Akordia fue una de las primeras moriquendi que aparecieron publicamente en las tierras de Elenya. Sacerdotisa, cruel, malvada y ambiciosa, la elfa e piel oscura consiguió abrirse camnino entre la cúpulas más altas de la sociedad de Mordhein.
Después de las batallas contra los dragones, la saceerdotisa se involucró de lleno en el cambio de la espina dorsal de la religión oscura. Despreciando a vampire y alabando a su eterno Dios, Akordia llegó a ser (y aún es) la suma sacerdotisa del templo de Molochend.
Tassmanhof Espiritu Libre
Comunmente llamado Tas por sus amigos, este pequeño mediano proveniente de las islas de Iselder era un aventurero y viajante consumado. Experto en artes picaruelas no había trampa ni cerradura que se le resistiese aunque normalmente era bastante gruñón en el desempeño de su trabajo.
Con su poderoso sigilo y arte para esconderse el pequeño Tas se transformó en un problema para su propia Iglesia, consiguiendo robar ante la antigua sascerdotisa objetos de gran valor. Esto le supuso el exilio de su propia gente, aunque él siguió mermado en sus viajes, sus amigos y encontrar cosas de gran valor.