“Muchos años han pasado desde que los peores tiempos tuvieron lugar sobre la faz de Elenya. Las guerras por la semilla, las luchas de facciones, la destrucción de Menelya-Dûr… Este período que vive ahora el mundo parece pacífico y tranquilo. Pero nada es seguro ni eterno, y los habitantes de Elenya viven siempre con un trozo de su alma encogido por el miedo…el miedo que siembra sobre ellos las leyendas que cuentan los ancianos, las leyendas que hablan de oscuridad por toda Elenya, de que Ariel dejará de reflejar la luz de los árboles”

Elenya está viviendo una época de paz y tranquilidad, en el 4630 Después de Marië. Ya hace tiempo que los fantasmas de una Menelya acosada por el horror han desaparecido, y los cimientos de la nueva ciudad, más grande y segura se yerguen sobre la tierra. Las luchas entre facciones han desaparecido, y las principales ciudades de Elenya han encontrado vías pacíficas de negocio económico y diplomático.

Pero no todo está atado. Bajo tierra, o en los rincones más inhóspitos del continente aún quedan razones, y de gran peso, que pueden sumir, con gran velocidad, a Elenya de nuevo en la oscuridad. Por eso todos los habitantes miran con una mezcla de pavor y angustia al cielo por las mañanas, ya que en sus corazones todos esperan, la casi ineludible llegada de… Los Cielos Oscuros.