“Salió de la casa del viejo Beldur cuando ya anochecía, aunque eso no disminuía el ambiente alrededor de la posada. Con un nuevo amigo y varias historias en su cabeza se puso en marcha hacia Menelya, apresurando el paso, pues no quería llegar tarde a su primera cita con la persona que Nicetas le había conseguido. El camino hacia Menelya estaba oscuro, y de las praderas pasó a deambular por un camino entre los árboles. Los sonidos nocturnos comenzaron a inquietar a Marcus, que creía ver moverse algo detrás de cada arbusto y detrás de cada árbol que le rodeaba.

- Probablemente sea solo la brisa… - dijo para sí en voz baja, intentando tranquilizarse - Sí, es solo la brisa…

Entonces escuchó algo diferente. No era el sonido de las ramas agitándose, de eso estaba seguro; era como un sonido gutural, una especie de habla, pero no humana. Le recordaba a esos animales que alguna vez había visto…Los cerdos. Marcus apretó el paso aún más, aunque en principio un cerdo no debería ser demasiado peligroso, pero, entonces, un grito hizo que todo su cuerpo se estremeciese, y, al mirar hacia atrás, vio a tres sombras salir de la espesura y comenzar a perseguirlo.

Pensó en gritar que no tenía nada de valor, pero dudaba que sirviese de algo, así que intentó correr. Lo intentó con todas sus fuerzas, pues la situación así lo requería, pero en su vida no había corrido casi nunca, y los fardos que llevaba, aunque ligeros, le molestaban bastante en tal desempeño; seis pasos después, Marcus miraba horrorizado, desde el suelo, como los tres humanoides se acercaban con movimientos hostiles.

Entonces, mientras se encomendaba a Marië, algo pasó a gran velocidad por encima de su cabeza, e instantáneamente, uno de los atacantes cayó fulminado con un grito de dolor. Los otros dos individuos se pararon un momento, perplejos, antes de volver a la carga profiriendo más y más gritos. Otro proyectil cortó el aire y fue a clavarse en el segundo atacante, en la pierna, lo que ocasionó que cayese al suelo inmovilizado. Pero el tercer atacante seguía acercándose a Marcus inexorablemente. Justo cuando parecía que el destino estaba sellado, y la espada del nauseabundo ser caía sobre la cabeza de Marcus, esta choco con otro arma, despidiendo chispas al rozarse los aceros. El orco quedó perplejo durante dos segundos que fueron mortales; ya había muerto cuando su cuerpo tocó el suelo.

- Marcus Forrester, ¿Estáis bien? - El hombre colgó su hacha a la espalda y le tendió la mano, ayudándolo a levantarse. - Estos parajes son peligrosos para los extranjeros…

- Ya-ya veo… - Marcus se levantó con la ayuda del extraño y cogió aire para tranquilizarse. - Por Marië, gracias. ¿A quién debo mi vida?

- Oh, no me debéis la vida, hombre - El extraño esbozó una sonrisa - Nicetas me ha pagado generosamente por mis servicios. Mi nombre es Kurgan Piel de Lobo, y seré vuestro guía durante un tiempo. Vamos, Menelya está cerca.

Reemprendieron el viaje, y en diez minutos llegaron a las puertas de Menelya. Cuando traspasaron el umbral y recorrieron sus calles, Marcus quedó perplejo ante la grandiosidad de la ciudad, y eso que, advirtió, algunas construcciones aún no estaban terminadas. Subieron algunas calles, y Kurgan le enseñó la plaza, con las estatuas de las deidades, el pozo, bancos… Se respiraba buen ambiente, y, pese a que ya era de noche, bastante gente permanecía fuera de sus casas, sentados hablando, mientras disfrutaban de las brisa nocturna.

Kurgan lo llevó a través de la parte residencial hacia la parte alta de la ciudad, donde se encontraba la posada más famosa de la ciudad, Chuki Muki’s. Había bastante ambiente, con un bardo animando a la clientela.

- Pide algo y siéntate un rato, voy a arreglar el tema de las habitaciones - Le dijo Kurgan a Marcus mientras se perdía entre la gente.

Marcus pidió un vino a una camarera y prestó atención a la canción del bardo, que hablaba de aventuras y de viajes a antiguos templos y lugares perdidos. Era una buena oportunidad para conocer más de la Historia local, así que, cuando el bardo terminó de cantar, Marcus le llevó una buena cerveza y se puso a conversar con él.
- ¿Recordarla? Ni siquiera los más ancianos del lugar podrían describir en su totalidad la historia que ha transformado este pueblo de sus inicios a la ciudadela en la que hoy nos encontramos, Menelya-Dûr fue concebida cuando los hombres buscaban ansiosamente la luz en el sur del continente y ha madurado hasta transformarse en el punto comercial más fluido de toda Elenya.

¿Qué quieres que te cuente chico? ¿La invasión oscura de Zerin Ambroth? ¿Las múltiples invasiones por alzarse con el poder? ¿el sublevamiento de Nemeth? o quizá… el día en que la ciudad fue destruida por una fuerza desconocida, dejándola arrasada y en la crueldad de la enfermedad?. Eso es Menelya-Dur, una gran ciudad… pero nunca sabrás a ciencia cierta, como su nombre significa, “El día en el que llegarán sus cielos oscuros” -

- Perdone Maesse bardo, la ciudad me ha dejado boquiabierto. Bien cierto es que el trabajo de los hombres y su empeño han conseguido crear a través de los siglos una espectacular llama de crecimiento -

Largo tiempo estuvo hablando Marcus con el bardo, y disfrutó de su historia, pero este tuvo que volver al trabajo, ya que, como le dijo a Marcus, estaba de viaje y necesitaba ganarse unas monedas.

Dos vasos de vino después, Kurgan se acercó y le dio una llave a Marcus. Le dijo que no se acostara tarde, ya que mañana tendrían que estar descansados, y el partió a su habitación. Cuando el bardo terminó su segunda canción y la clientela del local comenzó a marcharse, Marcus subió a su habitación. Recapituló sobre las vivencias y pensó que, excepto el suceso con aquellos orcos, la aventura iba de maravilla.

El comienzo de la vida en Elenya se formó en su parte más septentrional y cálida, donde la luz del árbol de luz llega como un rayo de luz suave. Al comienzo de los tiempos la raza humana comenzó a establecerse en estas tierras haciendola suya y cultivando los campos para mitigar su hambre y conociendo por primera vez la ardua tarea de la ganadería, y aunque el tiempo pasó nunca recibió un nombre hasta las crueles guerras.

En los tiempos que Marie luchaba por esparcir el poder de los árboles de luz, la sombra del malvado atacó uno de los baluartes más santos, la arboleda conocida como Zerin Ambroth. Según la llegada de las tropas de la antigua ciudad de Mordein comandada por Vampire laluz se apagó. El gran astro de la luz se oscureció con una sombra circular y la batalla por la dependencia comenzó entre todos los pueblos del continente. Al mismo tiempo el cielo se oscureció y la raza humana conoció por primera vez los avatares de la guerra.

Así es como recibió más tarde el nombre la ciudad septentrional que formaron los supervivientes de aquellas batallas “Menelya Dûr”, que en élfico de Adertha significa “La llegada de los Cielos Oscuros”.

Después de siglos de esfuerzo trabajo y debido a su posición estratégica para el comercio y la venta de pieles de animales de distinto tipo Menelya Dur se transformó de pueblo a metrópolis en poco tiempo, y gracias a ello, la riqueza de sus tierras y su nombre fue más famoso que cualquier héroe que pisara las tierras del continente de Elenya. También fue punto de encuentro de muchos aventureros que en su afán de aventuras o riquezas marcaron a Menelya como punto de encuentro entre las distintas facciones que en aquellos tiempo aún se mantenían en guerra.

La ciudad vivió muchos episodios de invasiones, guerras y traiciones… a la vez también de episodios más agradables de fortuna, resistencia y amistades. Uno de los puntos más remarcados fue cuando la famosa ladrona Dragrin Torrowbar compró y se hizo con la alcaldesía de la ciudad. Con leyes tajantes y grandes negocios Menelya se hizo aún más con el poder económico, sus calles se llenaron de gentes y la expansión se hizo terriblemente visible con la dureza de los muros de su gran ciudad.

Pero la alegría no duró para siempre, una constante en Elenya.

Una extraña luz desde el cielo vaticinó su maldición y extrañamente bajo un poder oscuro ni siquiera reconocible por los más antiguos del lugar devastó Menelya Dur. En menos de 10 años la ciudad recibió huracanes, tormentas eternas, terremotos y un extraño poder que además de destruir a sus habitantes introdujo una plaga de enfermedades nigrománticas. Aún hoy en día no se sabe que ocurrió con certeza para que la gloriosa Menelya Dur cayerá en el más absoluto olvido. Durante más de un siglo los menelienses resistieron con esperanza en las alcantarillas, como ratas atrapadas, esperando una bendición que les apartara de aquel mal.

Pero nunca ocurrió.

El anciano clérigo Galdor, el cual llevaba muchos siglos resolviendo los problemas de la ciudad, convenció a los aún quedabas vivos y con salud a buscar un nuevo comienzo. La gente emigró al sureste, más cercanos al mar de Ser, y allí comenzaron a formar la nueva ciudad de Menelya Dûr.
Aún con la desaparición de Galdor en extrañas circustancias las gentes volvieron a trabajar ayudados por los tiempos de paz de los últimos siglos. Y ahora Menelya es aún más grande si cabe, una ciudadela defensiva que espera de nuevo la venida de sus cielos oscuros.

Ciudadela de Menelya Dûr

Lugares interesantes

  • Templo de Olve: uno de los únicos templos y más importantes templos de la zona es el dedicado a Olve en la ciudad. Los ciudadanos de la ciudad siempre han tenido la costumbre de pedir cualquier ayuda a Olve y de desposarse en el templo que ahora cuida el clérigo-druida Arshaterix. Según cuentan las leyendas el agua que emana de la fe de Olve puede curar a los enfermos, de ahí que también se transforme en sitio de peregrinaje para muchos fieles.
  • Chuki Muki’s: Chuki Muki es la posada central de la ciudad, siempre animada y jocosa sirven el mejor tejón asado que se pueda encontrar, bastante rico y a la vez barato. Todo en un ambiente de música, fiesta y alegría. Sus habitaciones son también muy dignas y solicitadas en la ciudad, ya que por dichas habitaciones también se han forjado grandes héroes.
  • El Mercado de Jack: Cualquier cosa que necesite el aventurero (y no aventurero) se encuentra en el recinto mercantil de Jack Di Quin Yak, un bardo manyako retirado que disfruta masivamente de sus ganancias. Dentro de él podremos encontrar armas, suplementos, generalidades, armaduras, ropa de primera calidad, comida, objetos para magos y un sinfín de cosas que hace de este mercado un punto importante en el comercio de Menelya.
  • El Lamento de la Banshee: en la zona norte se encuentra esta vieja taberna regentada por la madame Jennifer de Tirana. Dentro de este habitaculo se suelen juntar mucha gente de mala calaña para planear actos no muy legales y gente de buena calaña que busca algo más caliente que una chimenea para pasar la noche.
  • El puerto: en la parte oeste de Menelya bajo el muro Alfanje se encuentra la zona portuaria. Desde allí la capitana Pizpireta puede llevarle por un módico precio a otra parte del continente.
  • El anfiteatro: en la zona mercantil existe un anfiteatro que sirve a los bardos para hacer actuaciones y sacar algo de dinero delante del público que suele abarrotar dicha zona. Andi se encarga del cuidado de el anfiteatro y mostrar los trucos a los novatos que empiezan con el laúd
  • La enfermería: junto al pequeño lago donde existe el muro de los dioses se encuentra la enfermería del doctor Alecsandro Drulian. Suele recoger a los enfermos y heridos en batalla además de proporcionar material médico si es necesario, aunque sus precios no sean muy agradables. Drulian tambien tiene un buen cuerpo de enfermeras que puede aliviar la carga (o descarga) de muchos aventureros, aunque no es un sitio agradable ya que más de una vez nos toca pasar por ahi y los quejidos de los enfermos o los gritos de los amputados no son un buen ambiente.
  • El cementerio: Todo pueblo tiene un lugar donde enterrar a sus muertos y Alexander, un humano medio loco y destartalado, se encarga de cuidar el de Menelya. Nunca han pasado sucesos extraños ni por ahora descansan grandes héroes… pero quien sabe lo que puede pasar en un sitio donde hay muertos…
  • Los cuarteles: aquí suele descansar el grupo de soldados de Menelya mientras hacen su vida por la defensa de Menelya
  • La prisión: en un hueco de la ciudad se aprisiona cruelmente tambien a todo aquel que no acata las normas. El carcelero no suele tenir muchos amigos para los presos, tendrás suerte si consigues algo de agua.